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Plena Inclusión presenta un estudio sobre calidad de vida y discapacidad intelectual

30/11/2016

Según el estudio, financiado por el Real Patronato sobre Discapacidad, tan sólo el 4 % de las personas con discapacidad intelectual severa o profunda ha trabajado alguna vez a lo largo de su vida.

Foto de familia de la presentación del estudio 'Todos Somos Todos'

La Confederación Plena Inclusión España presentó este miércoles en la sede del Real Patronato sobre Discapacidad en Madrid el estudio ‘Todos Somos Todos. Derechos y calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual y mayores necesidades de apoyo’, que analiza la situación de exclusión social que tienen las personas con discapacidad intelectual y sus grandes necesidades de apoyo.

El estudio, realizado por el Instituto Universitario de Integración en la Comunidad de la Universidad de Salamanca (INICO) a propuesta de Plena Inclusión y financiado por el Real Patronato sobre Discapacidad, revela, entre otros datos, que tan sólo el 4% de las personas con discapacidad intelectual severa o profunda ha trabajado alguna vez a lo largo de su vida.

Al acto de presentación acudió el nuevo director General de Políticas de Apoyo a la Discapacidad y nuevo director del Real Patronato, Borja Fanjul Fernández-Pita, que dio la bienvenida a “la casa de la discapacidad” en su  estreno en un acto público en el ejercicio de los dos nuevos cargos. Fanjul Fernández-Pita agradeció la asistencia de los representantes implicados en la realización del monográfico, así como al anterior director del Real Patronato sobre Discapacidad por su impulso y al resto de los componentes de este organismo autónomo de la Administración del Estado.

Por parte de Plena Inclusión, el vicepresidente Mario Puerto, fue el encargado de realizar la introducción al estudio “del que se espera un compromiso cada vez mayor de cara a no excluir a las personas con mayores necesidades de apoyo”. Desarrollado por el Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO) de la Universidad de Salamanca, la presentación contó con sus dos principales investigadores, Miguel Ángel Verdugo, catedrático de Psicología de la Discapacidad de la Facultad de Psicología y Patricia Navas, profesora del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de dicha universidad además de ser director y miembro del INICO respectivamente.

Miguel Ángel Verdugo, aseguró que fue difícil escoger también la terminología “por falta de consenso a nivel internacional donde hay confusión con lo que verdaderamente es la discapacidad intelectual o del desarrollo y, en España todavía se da una gran escasez de publicaciones”. Las encuestas más recientes en la que se han basado sido las del Instituto Nacional de Estadística EDAD 2008 junto a la de 1999, al ser la únicas que, hasta el momento, son públicas y recogen la variable ‘severidad de la DI (discapacidad intelectual) combinadas con la Base Estatal de Datos de Personas con Discapacidad del IMSERSO (BEPD)’. La buena noticia, anunció Verdugo, “es que en 2017 tendremos esta encuesta actualizada.

Además, el acto contó con el testimonio de Carmen Gil, madre de una persona con autismo y, por tanto, grandes necesidades de apoyo. “Yo no quiero ser reconocida como madre coraje, yo quiero ser una madre normal y vivir en una sociedad coraje. Los padres y madres de hijos e hijas con discapacidades severas como el autismo no tenemos cubierto el apoyo tanto económico como logístico con la actual ley de dependencia”, explicó.

Personas con discapacidad intelectual con grandes necesidades de apoyo

Asimismo, Araceli del Barrio y Berta González, miembro de la Junta Directiva y responsable de Calidad de Vida de Plena Inclusión leyeron el Posicionamiento de Plena Inclusión en el que se refuerza su compromiso por reivindicar la finalización del modelo de servicios asistenciales segregados, así como el cumplimiento de los derechos básicos establecidos en la Convención de la ONU sobre los derechos de las personas con discapacidad, junto a una batería de medidas que acompañan dicho posicionamiento.

Las principales conclusiones que arrojan los datos apuntan la urgencia de intervención por parte de la Administración para cubrir las necesidades de este colectivo del cual se prevé un incremento de su grupo poblacional. Para el año 2008, el total de personas con discapacidad intelectual profunda o severa ascendía a 63.610, alcanzando un nivel de prevalencia sobre el total de la población del 0,16 %.

La población con discapacidad intelectual con mayores necesidades de apoyo incrementó un 44,2 % en 2008 con respecto a 1999, lo que en términos absolutos se traduce en que en el 2008 habría residiendo en hogares 14.413 más que en el año 1999. En cuanto a la integración social apenas el 6 % dispone de estudios primarios completos y el 96 % se encuentra inactivo “lo cual podría mejorar mediante una escolarización combinada basada en el tándem ‘centro-colegio’ que en muchas Comunidades Autónomas todavía no es aceptada”, explicó el vicepresidente de Plena Inclusión.

Para eliminar los escenarios de exclusión hay la entidad propone revisar los apoyos que están destinados en un más de un 60 % en residencias y centros de día que, según los expertos y en palabras del vicepresidente de Plena Inclusión “deben redirigirse a la ayuda personalizada acompañada de un modelo en el que la propia persona puede opinar sobre sus necesidades, además de evitar la atención médica que se dispersa por falta de una profesional especializado que atiende de primera mano”.


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